Extraer nutrientes con el Sofrito
Freír verduras ligeramente no siempre es malo. En el caso del tomate, ajo y cebolla cocinados a fuego moderado en aceite de oliva virgen extra (el clásico sofrito), las grasas actúan como vehículo. Esta combinación térmica extrae el licopeno del tomate y los compuestos sulfurados del ajo, haciéndolos bioasimilables y mucho más fáciles de absorber por nuestro cuerpo.
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